El fiscal general del Estado, Emiliano Rolón, dispuso que un grupo de fiscales especializados en hechos contra la libertad de las personas y terrorismo acompañe la investigación del atentado al puesto policial de Naranjito.
La decisión responde a la gravedad del hecho y a la sospecha de participación de organizaciones criminales armadas, incluido el EPP o la banda de Felipe Santiago Acosta, alias “Macho”.
Según los primeros datos, alrededor de 20 hombres con ropa camuflada y armas de guerra salieron de un pastizal frente al puesto, sobre la ruta PY03, y ejecutaron a los suboficiales Herminio Ojeda González y Atilio Martínez Barrios, además de Josemar Escobar Piris, secretario civil del destacamento.
El suboficial Víctor Raúl Gavilán sobrevivió herido y fue trasladado al hospital policial en Asunción, donde se encuentra estable.
En la retirada, los atacantes arrojaron una bomba molotov que destruyó las frágiles instalaciones del puesto, provocó un incendio y dejó los cuerpos de las víctimas calcinados. La Fiscalía busca esclarecer quiénes están detrás del operativo y el verdadero móvil de este violento ataque contra una dependencia policial.
