Bomberos voluntarios combaten los incendios forestales que ya han consumido más de 30.000 hectáreas en el centro y sur de Chile, causando al menos 19 muertos, 75 heridos, 1.500 damnificados y la evacuación de 50.000 personas.
El presidente Gabriel Boric decretó estado de catástrofe en Ñuble y Bío Bío, con alerta roja en Metropolitana y La Araucanía, donde 15 focos activos han destruido 325 viviendas y dañado 1.140 más, según el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred).
Boric coordinó con el presidente electo José Antonio Kast y agradeció apoyo de países como Brasil, Argentina, EE.UU., México, Canadá, Paraguay y Uruguay. “Estamos trabajando con los alcaldes y gobernadores en terreno con todas las instituciones del Estado desplegadas”, dijo el mandatario en una conferencia de prensa.
“Controlar incendios de esta magnitud y con condiciones del tiempo que son desfavorables, producto del alto calor, del viento, de la falta de humedad, es un trabajo tremendamente difícil (…) Como es evidente y pueden todos haber visto, es mucho más fácil prevenir un incendio que combatirlo”, enfatizó Boric.
