Noelia Castillo, joven catalana de 25 años y parapléjica desde el año 2022, murió este jueves tras recibir la eutanasia en una residencia de Sant Pere de Ribes, convirtiéndose en la paciente más joven en España en acceder a la muerte asistida y en la sexta con diagnóstico psiquiátrico en Cataluña.
Su proceso se prolongó casi dos años debido a la oposición de su padre, apoyado por Abogados Cristianos, que logró frenar el procedimiento en 2024 y llevó el caso hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, aunque finalmente todos los recursos fueron rechazados y los tribunales avalaron su derecho a decidir.
“No ha respetado mi decisión y nunca lo hará. Me quería poner a mi nombre la casa que ha comprado para poder seguir cobrando la pensión por hijo a cargo. Después de eso, no quiere poner la casa a mi nombre, ni pagar el entierro, ni va a ir a la eutanasia, ni al entierro, y dice que no quería saber nada más de mí. Que para él ya estaba muerta. Yo lo entiendo. Es padre y no quiere perder a una hija, pero no me hace caso. No me llama nunca, no me escribe nunca. Lo único que hace es traerme comida. ¿Para qué me quiere viva? ¿Para tenerme en un hospital?”, dijo la joven durante una entrevista televisiva.
La joven sufría secuelas físicas graves y dolor crónico tras un intento de suicidio en 2022, posterior a una agresión sexual múltiple, y los expertos certificaron “secuelas permanentes e irreversibles” y “sufrimiento constante”, por lo que cumplía los requisitos de la ley de eutanasia.
Noelia defendió públicamente su decisión, lamentando que su familia estuviera en contra y relatando que quería “irse ya y dejar de sufrir”, despedirse de su madre y morir arreglada, “guapa”, en la que consideraba su zona de confort.
