La Superintendencia de Salud expuso en un informe exhaustivo las graves fallas que provocaron la “muerte evitable” del sonidista Braulio Vázquez en el Hospital Central del IPS, atribuida a una serie de negligencias clínicas y burocráticas que retrasaron un cateterismo urgente tras un infarto.
El paciente, clasificado erróneamente como “no prioritario”, esperó horas por un electrocardiograma y enfrentó equipos defectuosos sin mantenimiento, falta de insumos y médicos ausentes de sus puestos.
El documento de 45 páginas detalla demoras críticas. El primer electrocardiograma (ECG) tardó más de dos horas en lugar de 10 minutos recomendados, la trombólisis superó las tres horas frente al estándar de 30 minutos, y el angiógrafo único falló por contratos vencidos y averías ignoradas.
Una inspección nocturna reveló la sala de Hemodinamia cerrada con llave y guardias demorados 22 minutos en aparecer, evidenciando abandono y descoordinación total entre servicios.
Ante estas deficiencias sistémicas, la auditoría concluye exigiendo al IPS abrir investigaciones administrativas, derivar al Ministerio Público, comprar cuatro angiógrafos nuevos en seis meses y reformar el protocolo “Código Infarto” para hacerlo obligatorio y supervisado.
