En medio de la crisis en el Instituto de Previsión Social (IPS), marcada por desabastecimiento de medicamentos e insumos, esperas de hasta 30 días para estudios, tercerización de servicios y la muerte reciente del asegurado Braulio Vázquez por falta de mantenimiento en una máquina de cateterismo, el presidente Santiago Peña se reunió este lunes con el director de la previsional, Jorge Brítez.
Peña exigió “cambios estructurales prioritarios” en la institución, pero decidió mantenerlo en el cargo pese a las fuertes críticas a su gestión y llamados a renuncias en salud, obras públicas y previsión.
Pedro Halley, vocero de la Unión Nacional de Jubilados, tildó la situación de “negligencia criminal”, apuntando a la responsabilidad del presidente y el Consejo de Administración.
“No hay equipos, no hay médicos, no hay turnos, ni agua hay. ¿Qué espera Jorge Brítez para renunciar? Es insostenible; hasta una curita tenés que comprar si querés atención”, lamentó otro aportante identificado como Ramón Cristaldo, quien lleva seis meses sin poder retirar medicamentos esenciales como el Dabigatrán y debe desembolsar G. 2 millones de su propio bolsillo para cubrir su tratamiento.
