Paraguay atraviesa la peor crisis sanitaria de los últimos años tras romperse las negociaciones con el Ejecutivo, 431 médicos especialistas ya presentaron renuncias formales y los gremios advierten que el número podría escalar a 600 en la semana, dejando a hospitales de referencia sin planteles completos y con servicios que podrían cerrar por falta de profesionales.
La protesta se concentra en áreas críticas como terapias intensivas pediátricas, neurocirugía, anestesiología y cirugía pediátrica, con centros que perdieron la totalidad de sus equipos, como 20 de 20 en Trinidad y 10 de 10 en San Ignacio, Misiones.
Los médicos exigen un salario básico de G. 8 millones por vínculos de 12 horas, denuncian más de una década de sueldos congelados, falta de insumos y condiciones “deplorables”.
En el Hospital Nacional de Itauguá, el director general y el director médico pusieron sus cargos a disposición, junto a jefes de departamento, al reconocer que ya no pueden sostener la operatividad con equipos diezmados.
El Gobierno cerró la puerta a un aumento lineal y dijo que cualquier reajuste debe ir atado a una carrera médica y a criterios de meritocracia, como la antigüedad y la especialidad.
No obstante, anunciaron un salto en la partida de medicamentos a USD 760 millones, USD 260 millones más que en 2026, y elevar el presupuesto del Incan de USD 110 a USD 195 millones.
Insistieron en que la prioridad es estructural, con la construcción de siete grandes hospitales y el pago diferenciado de deudas a proveedores.
